¿Conoces cuánto del patrimonio peruano está en grave riesgo de perderse?
UNI 1966. CIP 9927
Miembro
Director Emeritus del External Advisory Board Civil and Environmental
Engineering
Georgia Institute of
Technology
Imagina por un momento que todo lo que has construido o es fundamental en tu vida (casa, negocio, escuelas, hospitales) se desploma en segundos. Imagina que el suelo tiembla y se sacude sin respetar nada ni a nadie, llevándose por delante años de esfuerzo, sueños y vidas. Ahora, detente y piensa: ¿qué tan preparado está el Perú para que eso no pase? La respuesta es tan cruda como preocupante: no lo estamos. Nuestro patrimonio, esa riqueza tangible que sostiene nuestra economía y nuestra vida diaria, está en la cuerda floja, y nadie parece querer hacer algo serio al respecto para prevenirlo y mitigarlo.
El Perú tiene un patrimonio nacional (privado +
público) valuado entre 1.2 y 1.5 billones de dólares (millones de millones),
cifra que el suscrito siempre ha estimado y hecha pública en varios artículos y
conferencias, y que hoy en día tienen el respaldo global de la Big Data, según
estimaciones de la IA (DeepSeek y Copilot). Es una cifra impresionante,
¿verdad? Seis veces más grande que nuestro Producto Bruto Interno (PBI) anual.
Hablamos de carreteras, puentes, edificios, puertos, aeropuertos, sistemas de
agua y electricidad, etc.: todo eso que hace que el país funcione, que genera
riqueza, que atrae inversiones y que nos da estabilidad.
Pero aquí viene el dato que debería quitarnos el
sueño: entre el 10% y el 20% de ese patrimonio (es decir, de 120 a 150 mil
millones de dólares) podría desaparecer en un abrir y cerrar de ojos si un
megasismo como el pronosticado de 8.8 Mw golpea Lima. Y esto no es una
exageración ni un escenario de ciencia ficción: vivimos en el Cinturón de Fuego
del Pacífico, una de las zonas más sísmicas del planeta, donde ocurren más del
80% de los sismos a nivel mundial.
Entonces, ¿por qué seguir actuando como si esto no
fuera con nosotros? ¿Por qué el presupuesto para prevenir desastres es ínfimo
frente a lo que está en juego? El Presupuesto de la República para 2025 apenas
destina un porcentaje de 0.8% para obras de prevención. No podemos estar
esperando que el desastre nos dé un tremendo golpe para recién empezar a
actuar.
Y no es solo una cuestión de sismos: fenómenos como
El Niño y ciclones como Yaku nos han mostrado, una y otra vez, lo vulnerables
que somos. Sin embargo, seguimos atrapados en una mentalidad reactiva y no
preventiva: lloramos las pérdidas, reconstruimos a medias y cruzamos los dedos
para que no vuelva a pasar. Pero lamentablemente siempre vuelve a pasar.
PATRIMONIO EN JAQUE
Ese patrimonio de 1.2 a 1.5 billones de dólares no
es solo un número en un papel. Es la base de nuestro futuro. Son los hospitales
que salvan vidas, las carreteras que conectan mercados, las escuelas que forman
a las próximas generaciones. Si lo perdemos, no solo perderemos concreto y
acero; perderemos la capacidad de crecer, de competir, de salir adelante. Pero
hay un problema: no estamos cuidándolo.
La brecha de infraestructura en Perú, estimada en
150 mil millones de dólares para nuevos proyectos, no refleja toda la historia
(1). Esa estimación solo mira hacia adelante, hacia lo que falta
construir. ¿Y qué hay de preservar lo que ya tenemos?
Esa brecha tiene dos caras que es preciso
distinguir. La Brecha Pasiva es cómo está nuestro patrimonio actual
comparado con otros países. ¿Qué tan lejos estamos de alcanzar los estándares
de calidad y seguridad de nuestros vecinos y otros países de desarrollo medio?
Estamos rezagados, y no es ningún secreto: nuestras construcciones, en muchos
casos, no cumplen estándares modernos de resistencia sísmica.
Luego está la Brecha Dinámica, que incluye
el mantenimiento de lo que ya existe y las obras para protegerlo ante sismos,
inundaciones y otros fenómenos naturales extremos. Si no reforzamos lo que
tenemos, un sismo muy fuerte podría borrar décadas de progreso en minutos.
Imagina perder 150 mil millones de dólares de la noche a la mañana. Es más que
el costo de reconstruir: es un golpe del que tardaríamos generaciones en
recuperarnos.
ÚLTIMAS CATÁSTROFES
El Fenómeno El Niño Costero de 2017, catalogado
como el tercer “Fenómeno El Niño” más intenso de al menos los últimos cien años
en el Perú (2), nos permitió apreciar lo que pasa cuando no estamos
listos. Más de 10 departamentos quedaron bajo el agua, con casas destruidas,
carreteras dañadas y miles de familias damnificadas. Los daños, según
Macroconsult, superaron los 3,100 millones de dólares, un 1.6% del PBI de ese
año (3).
Y luego vino el ciclón Yaku en 2023, de baja
intensidad que no tocó tierra. Otra vez, el norte y el centro del país se
ahogaron en huaicos e inundaciones. Carreteras anegadas, drenajes inexistentes,
casas arrasadas. El mismo guion de siempre: reaccionamos tarde, pedimos ayuda,
pero no prevenimos. En las últimas dos décadas, los desastres nos han costado
más de 4,196 millones de dólares. Sin embargo, las obras de prevención siguen
siendo una asignatura pendiente no obstante que los científicos predicen que los
episodios de El Niño serán más frecuentes en los próximos 100 años (6).
Reconstruir sale caro, mucho más caro que prevenir. Entonces, ¿por qué seguimos
en este círculo vicioso?
EL MEGASISMO
Lima, el corazón económico y político del Perú,
está sentada sobre una bomba de tiempo equivalente en energía a 239’005,736
toneladas de TNT bajo su superficie que tiene que ser liberada. Los expertos
del Instituto Geofísico del Perú (IGP) llevan años advirtiendo sobre un sismo
de gran magnitud —8.8 Mw o más— que podría golpear la capital en cualquier
momento. La costa central lleva más de 275 años en “silencio sísmico” (7),
lo que significa que la energía se está acumulando en la zona de subducción
entre las placas de Nazca y Sudamericana. Cuando esa energía se libere, el
impacto será devastador. Y no solo hablamos de temblores: un sismo así podría
desencadenar un tsunami en el litoral, afectando desde Callao hasta Pisco.
Enseñar a la gente a salvar la vida en los primeros
20 segundos de un sismo. Sugerí que estudiantes del último año de los programas
de ingeniería civil, debidamente adiestrados, puedan realizar esta capacitación
a la población más vulnerable;
Reforzar la infraestructura crítica (pública y
privada), instalaciones que son de vital importancia para que sigan operando
después del megasismo y de sus correspondientes réplicas fuertes, con estudios
de vulnerabilidad, inspecciones y proyectos de resistencia sísmica; y,
Realizar de manera urgente proyectos de
reforzamiento en zonas muy críticas de la ciudad que concentrarían enormes
destrucciones y masivas pérdidas de vidas como el caso de los Acantilados de la
Costa Verde y los cerros con suelos críticos que rodean Lima (8, 9).
¿Cuánto hemos avanzado en eso? Casi nada.
¿PREVENCIÓN?
¿Por qué no actuamos ya de manera decidida? La
gestión del riesgo preventivo en Perú es prácticamente inexistente a la fecha.
La Autoridad Nacional de Infraestructura (ANIN), creada en 2023, tiene entre
sus funciones “mejorar o conservar obras de infraestructura de defensa civil
estratégica para prevenir y controlar inundaciones y otros peligros asociados
al cambio climático u otras calamidades públicas”, pero todo apunta a que se
enfocará en obras nuevas, no en proteger lo que ya tenemos.
Por eso he insistido en la necesidad de una
Autoridad Nacional de Obras de Prevención (ANOP), un ente dedicado
exclusivamente a mitigar riesgos, con presupuesto propio y autonomía (10).
Hay recursos: se estima que cada año se dejan de usar unos 8,000 millones de
soles del Presupuesto de la República que podrían ir a prevención. Pero falta
voluntad política. Otro punto importante es la separación de las fases de
diseño/supervisión y ejecución, priorizando la calidad técnica sobre los
costos.
La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible,
aprobada por las Naciones Unidas en el año 2015, establece como compromiso de
las naciones alcanzar 17 Objetivos de desarrollo Sostenible (ODS), entre los
que se encuentra el Objetivo 9: Construir infraestructuras resilientes, y
específicamente en su meta 9.1 establece: el desarrollo de infraestructuras
fiables, sostenibles, resilientes y de calidad para apoyar el desarrollo
económico y el bienestar humano.
Para El Niño, hacen falta sistemas de drenaje de
ciudades, reservorios de amortiguamiento para control de caudales extremos y
defensas ribereñas, entre otros. Estas obras son costosas, vitales en
seguridad, técnicas y no dan votos en lo inmediato. Los políticos prefieren
muchas veces cortar cintas en inauguraciones de obras nuevas que invertir en
algo que no se crea que vaya a fallar. Y cuando falla, culpan a la naturaleza y
no a la falta de prevención.
ESTRUCTURA RESILIENTE
Un informe del Banco Mundial y el Fondo Mundial
para la Reducción de los Desastres y la Recuperación, titulado Lifelines: The
Resilient Infrastructure Opportunity, revela que invertir en infraestructura
resiliente en países de ingresos bajos y medios podría generar un beneficio
neto de USD 4,2 billones, equivalente a USD 4 por cada dólar invertido (11).
El estudio analiza cuatro sistemas clave: energía, agua y saneamiento,
transporte y telecomunicaciones, destacando que fortalecer su resiliencia no
solo evita costosas reparaciones, sino que también reduce el impacto de los
desastres naturales en los medios de vida y el bienestar de las personas. Las
interrupciones en estos servicios afectan la productividad, los ingresos, el
empleo y la calidad de vida, dificultando el acceso a la educación y aumentando
el riesgo de enfermedades como el cólera.
La inversión en infraestructura resiliente es, por
tanto, crucial para minimizar estos efectos y garantizar el funcionamiento de
los servicios esenciales durante y después de los desastres.
LLAMADO URGENTE
Despertemos ante esta realidad. No podemos seguir
jugando a la ruleta rusa con nuestro patrimonio. Cada año que pasa sin
priorizar la prevención es un año que nos acercamos al borde del abismo. La
ingeniería tiene las respuestas: desde reforzar hospitales hasta encauzar ríos.
Pero necesitamos acción, no discursos. Una ANOP, recursos bien usados, y una
población preparada pueden marcar la diferencia entre un desastre y una
recuperación rápida.
Tu casa, tu trabajo, tu ciudad están en riesgo. No
es una amenaza lejana: es una certeza geológica. La pregunta es: ¿vamos a
esperar sentados a que el suelo tiemble, o vamos a hacer algo para que, cuando
pase, estemos listos? El tic tac del reloj sigue corriendo y es hora que nos
despertemos frente a esta realidad.
BIBLIOGRAFÍA
1)
MEF: la brecha en infraestructura social asciende a US$ 150,000 millones. Andina. 2024. https://andina.pe/agencia//noticia-minedu-director-una-red-educativa-rural-requiere-titulo-profesor-750908.aspx/touring.pe/noticia-mef-brecha-infraestructura-social-asciende-a-150000-millones-999968.aspx
2)
Informe Técnico Extraordinario N°001-2017/ENFEN EL NIÑO COSTERO 2017.
ENFEN. (2017) https://www.dhn.mil.pe/archivos/oceanografia/enfen/nota_tecnica/01-2017.pdf
3)
Daños causados por El Niño costero superan US$3.100 millones en Perú. Revista
América Economía. (2017) https://www.americaeconomia.com/economia-mercados/finanzas/danos-causados-por-el-nino-costero-superan-us3100-millones-en-peru
4) La gestión de los riesgos en las concesiones viales: Lecciones del
fenómeno El Niño Costero. Defensoría del Pueblo. Octubre 2018. https://www.defensoria.gob.pe/wp-content/uploads/2018/11/Informe-Defensorial-N%C2%B0-178-La-gesti%C3%B3n-de-riesgos-en-las-concesiones-viales-Lecciones-del-fen%C3%B3meno-El-Ni%C3%B1o-Costero.pdf
5)
En 6 años, se ha trabajado casi nada en obras de prevención", dice
presidenta de la Autoridad para la Reconstrucción con Cambios. RPP Noticias.
(2023). https://rpp.pe/politica/gobierno/en-6-anos-se-ha-trabajado-casi-nada-en-obras-de-prevencion-dice-presidenta-de-la-autoridad-para-la-reconstruccion-con-cambios-noticia-1472190
6)
Por qué El Niño y el calentamiento global podrían causar estragos en el clima
mundial. World Economic Forum. 17.11.2023. https://es.weforum.org/stories/2023/11/por-que-el-nino-y-el-calentamiento-global-podrian-provocar-un-invierno-turbulento/
7)
Delgado R. (2019) Ingeniería para No Ingenieros (VI) El Inevitable Mega
Terremoto de Lima. Lampadia. https://www.lampadia.com/analisis/infraestructuras/el-inevitable-mega-terremoto-de-lima/
8)
Delgado R. (2022) Proyecto de defensa de la Ciudad y de los Acantilados de Lima
y Callao espera aprobación del ejecutivo. Revista Digital Constructivo. https://constructivo.com/noticia/proyecto-de-defensa-de-la-ciudad-y-de-los-acantilados-de-lima-y-callao-espera-aprobacion-del-ejecutivo-1627896583
9)
Delgado R. (2023). ¿Qué pasó en la Costa Verde con el Terremoto y Maremoto del
28 de octubre de 1746? Perú Construye. https://peruconstruye.net/2023/10/31/que-paso-en-la-costa-verde-con-el-terremoto-y-maremoto-del-28-de-octubre-de-1746/
10)
Delgado R. (2023) La Ingeniería en Obras de Prevención Ejecutémoslas en serio
de una vez Autoridad Nacional de Obras de Prevención (ANOP). Diario Digital de
Construcción Construyendo. https://www.construyendo.pe/noticias/notiempresas/ing-raul-delgado-sayan-la-ingenieria-en-obras-de-prevencion-ejecutemoslas-en-serio-de-una-vez-autoridad-nacional-de-obras-de-prevencion-anop
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