Escribe César Sánchez Martínez / LIMA
Por esa razón, el líder debe estar
dispuesto a compartir sus sueños y visiones, e incluso, estar en condiciones de
ver que los otros hagan bien las cosas y si lo pueden superar, mejor. En
sociedades egoístas y machistas es muy difícil lograr este tipo de metas.
Incluso, para que un varón acepte la sugerencia de alguna mujer, que incluso,
puede ser la jefa. Eso es complejo.
Antes se entendía que sólo el hombre
estaba llamado a liderar y la mujer era considerada una ciudadana de segunda
categoría en algunas sociedades. Incluso, en el Perú hasta la década de los
años 50 del siglo pasado, recién obtuvieron su derecho al voto. En comunidades
orientales y la sierra o amazonía peruana, aún persisten patrones netamente
machistas. Curiosamente son las mismas mujeres quienes perpetúan esta
costumbre.
¿Por qué un líder debe compartir sus
sueños o ideales? En principio se comparte lo que se tiene. Nadie puede
compartir lo que no tiene y eso supone que una persona que es líder debe tener
un sueño o visión. No nos referimos a lo estipulado en los planes estratégicos
u operativos. Nos referimos a esos sueños que hacen que el líder se diferencia
de los demás por visionar algo que aún no es realidad.
Pero también el líder comparte cargas.
Es decir, aquellas cosas que hacen más liviana la cotidianidad de la vida. El
líder es una persona de carne y hueso, y, por lo tanto, sabe compartir sus
cargas de diversas maneras, como, por ejemplo, delegando funciones, dejando de
ser “todista” (el que todo lo sabe y todo lo hace), dando oportunidades a los
otros, motivando al personal o subordinados, valorando el trabajo o ideas de
los demás, reconociendo en público el aporte ajeno, solidarizándose con el
dolor del otro, etc., etc.
El pastor bautista Martin Luther King
Jr., desarrolló un liderazgo digno de imitar. Todos sabemos que fue un
excelente defensor de los derechos civiles en los Estados Unidos e hizo su
pacífica “lucha”, precisamente en un ambiente hostil cuando los ciudadanos
negros eran minimizados por el color de su piel. El solía decir, “tengo un
sueño”, refiriéndose al momento cuando los hombres blancos y negros tengan los
mismos derechos sin discriminación alguna.
Luther King no sólo lideró el
movimiento a favor de los derechos civiles de los negros, sino también luchó
contra la pobreza, especialmente de sus hermanos de clase, pero se opuso
tenazmente a la guerra contra Vietnam que su país realizaba con esa nación
asiática. Tanta fue su influencia que logró sus objetivos, aunque tuvo que
morir por ellos. Fue asesinado en Memphis (Tennessee) el 4 de abril de 1968,
cuando tenía sólo 39 años. Tuvo muchos premios, aún, póstumamente. Fue
galardonado con el Premio Nobel de la Paz en 1964. Fue un connotado líder
cristiano y excelente coach. Su pensamiento fue siempre la desobediencia civil
y pacífica, y nunca la violencia.
El 28 de agosto en Washington, ante más
de 200 mil personas, delante del monumento a Abraham Lincoln, pronunció su
famoso discurso: “Tengo un sueño”. Parte de su discurso fue: “Sueño que un día,
en las rojas colinas de Georgia, los hijos de los antiguos esclavos y los hijos
de los antiguos dueños de esclavos se puedan sentar juntos a la mesa de la
hermandad”.
Efectivamente, el liderazgo significa
sacrificio que aún nos puede costar nuestra salud. ¿Estamos dispuestos a seguir
con ello? Hay un costo que pagar. Obviamente no con la muerte, pero sí hay un
costo social.
Insisto en algo. Liderazgo no es
mandar, no es sinónimo de jefatura, sino de ejemplo, servicio e integridad.
Sabemos que la integridad es más que honestidad, porque toca las fibras más
íntimas de nuestras vidas, aquellas cosas que hacemos cuando nadie nos ve.
¿Estamos dispuestos a ser líderes que cambien al mundo?
Concluyo con una frase de Martin Luther
King: “Sueño que algún día los valles serán cumbres, y las colinas y montañas
serán llanos, los sitios más escarpados serán nivelados y los torcidos serán
enderezados, y la gloria de Dios será revelada, y se unirá todo el género
humano”.
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CESAR SANCHEZ MARTÍNEZ (Lima 1957) es escritor y periodista colegiado,
especializado en Economía y Liderazgo. Se formó en la Universidad Nacional
Mayor de San Marcos y en la Universidad ESAN. Ha realizado estudios de
especialización en Buenos Aires y Montevideo. Tiene escrito más mil artículos
en diversas publicaciones de América Latina, Estados Unidos y España. Como
coach-mentor es conferencista en temas de Liderazgo Emprendedor y es director
del diario CERTEZA.


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