El 2 de
febrero de cada año se celebra el Día Mundial de los Humedales y en él se
conmemora la fecha en que se adoptó la Convención sobre los Humedales, el 2 de
febrero de 1971, en la ciudad iraní de Ramsar; el tema para el 2026 es “Los
humedales y los conocimientos tradicionales: celebrar el patrimonio cultural”.
Las NNUU, sostiene que los humedales se encuentran entre los ecosistemas con
las mayores tasas de deterioro, pérdida y degradación; un estudio de la ONU,
sostiene que, los humedales están desapareciendo tres veces más rápido que los
bosques y constituyen el ecosistema más amenazado de la Tierra. En tan solo 50
años, desde 1970, se ha perdido el 35 % de los humedales del mundo (MEA, 2005);
otro estudio, señala que, entre las actividades humanas que provocan la pérdida
de humedales se incluyen el drenaje y el relleno para la agricultura y la
construcción, la contaminación, la sobrepesca y la sobreexplotación de
recursos, las especies invasoras y el cambio climático.
A
continuación, se explican brevemente los principales servicios ambientales de
estos importantes ecosistemas que merecen ser adecuadamente gestionados.
Los
humedales se forman en zonas con suelos impermeables; en época de precipitación
incrementan su volumen y espejo de agua debido a la escorrentía, deshielos y a
la presencia de vegetación; el agua es almacenada en el depósito o vaso que
forma el humedal; por lo tanto, el agua es un recurso y un servicio ambiental
que proporciona el humedal.
El agua
dulce almacenada en el humedal es utilizada para aprovisionar agua de consumo a
las comunidades y poblaciones, para regar los cultivos, para abrevar el ganado
y para satisfacer otras necesidades humanas. También puede ser empleado para la
acuicultura, especialmente la piscicultura.
Los
humedales andinos son ecosistemas estratégicos de reserva y sostenibilidad del
ciclo hidrológico, en realidad es allí donde se inician los cursos de agua
(Mitsch y Gosselink, 1993).
Muchas
poblaciones como es el caso de Cusco y Abancay se abastecen del agua de las
lagunas, Piuray y Rontoqocha respectivamente. Por lo tanto, es imprescindible
mantener los ecosistemas para su continua provisión de agua a las ciudades.
2. REGULACIÓN DE ESCORRENTÍA Y EROSIÓN.
Los
humedales se forman en lugares estratégicos de una cuenca; especialmente donde
hay posibilidades de acumulación y retención de agua; son más abundantes en las
zonas de descarga de las cuencas (Moreno et al., 2007). Estas
particularidades posibilitan que los humedales retengan el agua que corre
pendiente abajo generando erosión del suelo y arrastre de sólidos; cuando esto
ocurre, los humedales son los que retienen los sedimentos y hacen las veces de
sumideros acumulando y reteniendo miles de toneladas de sólidos de arrastre que
en muchos casos pueden afectar la estructura funcional del ecosistema; sin
embargo, evita la erosión y la pérdida de suelo fértil.
La
vegetación circundante y palustre de los humedales disminuye la velocidad del
agua debido a la fricción que ejerce e induce la sedimentación en áreas con
aguas someras y en planicies de inundación, reduciendo de esta manera la fuerza
erosiva del agua y construyendo diques naturales con las propias plantas (Cronk
y Fennessy, 2001).
Los
humedales constituyen sumideros de sedimentos tanto en el corto como en el
largo plazo. Con la inundación, el agua se distribuye en una superficie mayor,
es decir sobre la planicie de inundación y reduce su velocidad. Así los
sedimentos se depositan y quedan atrapados entre las plantas. Las funciones
ecológicas que desarrollan los humedales favorecen la mitigación de las
inundaciones y de la erosión del suelo.
3. ZONAS DE FILTRACIÓN Y RECARGA.
Como ya
manifestamos, los humedales son ámbitos hacia donde fluye y puede acumularse el
agua. El agua se acumula en los poros del suelo y se va percolando e
infiltrando lentamente hacia el subsuelo para incorporarse a los mantos
freáticos y otra parte se evapora para dar continuidad al ciclo hidrológico. De
esta manera los humedales actúan como una “esponja” que controla el flujo de
agua e impide que siga escurriendo, disminuye su velocidad evitando la erosión
y la filtra lentamente.
El agua
retenida en el humedal, se filtra desde el cuerpo de agua hacia el manto
freático, ayudando a mantener los niveles de agua subterránea y constituyen
zonas importantes de recarga de acuíferos; apareciendo luego como manantes de
gravedad y riachos producto de la infiltración, que son sumamente importantes
en la vida cotidiana de las comunidades (Carter, 1996).
4. MANTENIMIENTO DE LA CALIDAD DE AGUA.
Las aguas
que alimentan a un humedal, usualmente transportan sedimentos, nutrientes,
trazas de metales, pesticidas, agroquímicos y sustancias orgánicas. Los
humedales capturan, retienen, precipitan, transforman, absorben, volatilizan,
sedimentan, nitrifican descomponen, reciclan y exportan muchos de los
compuestos alóctonos que son transportados por las aguas afluentes del humedal;
por tanto, el agua que ingresa al humedal, usualmente es muy diferente de la
que sale (Gil Mora et al., 1996).
Además, a
través de la retención, transformación y/o remoción de sedimentos, nutrientes y
contaminantes juegan un rol escencial en los ciclos de la materia y en la
calidad de las aguas.
Los
humedales juegan un papel muy importante en la eliminación, transformación,
disminución y dilución de contaminantes, actúan como un sumidero o filtro
natural mediante procesos aeróbicos y anaeróbicos; por tanto, mantienen la
calidad del agua. De esta manera, aparejado al servicio ambiental anterior de
reabastecimiento de agua subterránea, el agua que se filtra a través de los
humedales se va purificando.
El tipo de
vegetación, tamaño y profundidad del agua en el humedal, permiten reducir el
flujo de agua y facilita que se deposite el sedimento que arrastra. Esta
sedimentación ayuda a remover los nutrientes y tóxicos contenidos en las
partículas de sedimentos.
En el
estudio citado (Gil et al., 1996), las aguas del río Lucre arrastran
fosfatos, nitratos, carbonatos, materia orgánica, sólidos de arrastre y otras
sustancias; todas estas sustancias son retenidas en el humedal; el caso más
importante es que los fosfatos y nitratos son retenidos en más del 95%, los
sólidos y materia orgánica en un 100%; por lo tanto, el efluente tiene
características distintas al influente.
5. PROTECCIÓN DE LA DIVERSIDAD BIOLÓGICA Y DEL BANCO GENÉTICO.
Los
humedales son ecosistemas bastante complejos no sólo por la riqueza en
biodiversidad; sino también por las diversas interacciones existentes entre el
biotopo y la biocenosis; pues, el hábitat compuesto por flora y fauna de los
ecosistemas acuáticos depende de manera importante de la conexión dinámica
entre los ecosistemas terrestres y acuáticos que interactúan; de los procesos
físicos tales como los flujos de agua y sedimentos, así como de otras
condiciones biofísicas tales como calidad y temperatura del agua, condiciones
de oxígeno disuelto en superficie y en la columna del agua, relaciones tróficas
que permiten establecer las cadenas alimenticias, entre otras. Entre los
principales componentes de estos ecosistemas están la sucesión de vegetales; es
decir, plantas al borde del humedal, las palustres, acuáticas; esto es, una
vegetación predominante de hidrófitas, es decir, plantas adaptadas a vivir en
condiciones de inundación; además, algas, peces, aves acuáticas, mamíferos y
varios tipos de crustáceos y bivalvos, microrganismos, entre otros habitantes.
El banco genético que se encuentra en estos ecosistemas forma una parte
fundamental del mantenimiento de la biodiversidad en estos ecosistemas frágiles
(INRENA, 1996).
Además de lo
anterior, los humedales tienen una zonación y estratificación muy diversas y
constituyen ámbitos de concentración de una gran diversidad de especies de aves
y sitios de nidificación y zonas de paso en las grandes rutas migratorias.
Al ser los
humedales zonas con características muy concretas, presentan una gran cantidad
de especies endémicas, adaptadas a ese entorno, consecuentemente, con un
incremento de la biodiversidad de especies muy importante, a esto lo conocemos
como un servicio de mantenimiento de la biodiversidad y de la diversidad de
genes.
6. CAPTURA DE CARBONO.
La
acumulación neta de Carbono en los humedales resulta de la productividad
primaria y la deposición o acumulación de sustancias orgánicas alóctonas, menos
la descomposición de materia orgánica en el suelo. Este balance, determina si
un humedal actúa como fuente de gases invernadero o como trampa de Carbono.
La
acumulación de Carbono en los humedales se realiza en dos compartimentos
principales, la biomasa vegetal y los sedimentos (Hernández, 2010).
Los
humedales son considerados como sumideros de CO2, pues este gas es tomado de la
atmósfera y convertido a Carbono orgánico por las plantas a través de la
fotosíntesis. Se han estimado productividades primarias de más de 10 Mg
C/ha/año (Neue et al., 1997). También se reporta que la totora almacena
73.7 t CO2/ha (Palomino Contreras, 2007)
En el caso
de los suelos de humedales, los promedios de descomposición de material
orgánico suelen ser bajos por las condiciones anaeróbicas, por lo que su
potencial de almacenamiento de Carbono es alto (Collins y Kuehl, 2000). La
formación de turba en los humedales representa el sumidero de Carbono en estos
ecosistemas; la turba se define como suelo sin consolidar formado por materia
vegetal fibrosa parcialmente descompuesto que se acumula en un ambiente anegado
(Mistch y Gosselink, 2000).
Por lo
manifestado, los humedales se pueden considerar como sumideros de carbono (C)
por su alta capacidad para almacenar Carbono en la biomasa vegetal y en el
suelo inundado.
Los
humedales tienen un potencial importante de secuestro de carbono, pero el
drenado, quemas y pastoreo provocan la oxidación del carbono almacenado en
ellos y la liberación de CO2. Estos ecosistemas andinos pueden contribuir a la
mitigación de los gases de efecto invernadero; por lo tanto, la destrucción de
los humedales incrementa el carbono atmosférico (CO2) y contribuye al
calentamiento global (efecto invernadero), ya que se libera la gran cantidad de
carbono que estaba almacenado en el ecosistema en forma de gases,
principalmente metano.
7. ACTIVIDADES ACUÁTICAS RECREATIVAS Y DE VALOR ESCÉNICO.
Dependiendo
de la extensión y profundidad, el agua de los humedales provee numerosas y
variadas oportunidades para la recreación: natación, buceo, canotaje, pesca
deportiva, veleros, ciclismo acuático, etc. Además de ofrecer un escenario con
un alto valor escénico que contribuye en la tranquilidad y bienestar del
visitante. Si estos servicios se tomaran en cuenta y se valuara su impacto y
beneficio social y educativo (fuente local de empleo, diversión sana para la
juventud, recreación para turistas de la tercera edad, artesanías, comercio,
gastronomía, deportes al aire libre, etc.) Se tendría mucho más cuidado en los
planes de manejo aplicables para estas zonas.
Los
humedales andinos, como las lagunas, podrían ser una fuente importante de
producción dulceacuícola, sus aguas adecuadamente manejadas, podrían ser
interesantes recursos de alimentación si se introduce una piscicultura en forma
intensiva y extensiva, se tienen ejemplos con resultados positivos, estos
humedales podrían formar parte de la solución al hambre y desnutrición de
nuestros pueblos; algunos de estos humedales pueden llegar a ser más
productivos que los suelos agrícolas sujetos a los actuales cambios climáticos;
la piscicultura podría producir miles de toneladas de pejerrey y trucha; por lo
tanto, sugerimos un programa regional de piscicultura aprovechando los cientos
de lagunas que posee nuestra Región. Es el caso de las lagunas de Huaypo, Qoriqocha,
Langui, Pomacanchi y otros.
8. OTROS VALORES DE TIPO CULTURAL, ÉTICO, ANÍMICO Y ESTÉTICO.
Este tipo de
valores no son fáciles de valuar, pero juegan un papel de gran importancia en
las sociedades y en sus expresiones culturales. Los humedales y sus habitantes
han sido fuente de inspiración de pinturas, canciones, poemas, danzas,
religiosidad entre otros muchos. Además, los humedales y cuerpos de agua juegan
un papel fundamental en el mantenimiento de paisajes de alta calidad estética,
y de sitios de recreación del hombre por lo que tienen un alto número de
valores denominados “de no uso o no consumo”. Para el ecoturismo y el turismo
ornitológico en particular, los humedales son un gran escenario de atracción
por su gran belleza y la biodiversidad de aves presente, en nuestra Región
ocurre en Huacarpay, Qoriqocha, Huaypo, Cuatro lagunas y otros.
9. INCREMENTO EN EL VALOR DE LA PROPIEDAD.
Frecuentemente
se utilizan cuerpos de agua o humedales en buen estado de conservación para la
oferta turística o de alto valor residencial. Es de notar que estos valores
están asociados con los habitantes urbanos de sociedades de países donde han
sido satisfechos la renta como componente de la calidad de vida. Los habitantes
rurales no siempre comparten esta visión y no consideran la orilla de ríos,
lagunas o lagos como sitios seguros para establecerse. Tener una propiedad
junto a un humedal conservado, gestionado y adecuadamente presentado, tiene
influencia directa en el valor de la propiedad.
10. EDUCACIÓN E INVESTIGACIÓN.
Considerando
que los humedales son ecosistemas naturales con abundante biodiversidad y
recursos hídricos, desarrollar la investigación y la educación ambiental
constituyen pilares fundamentales para la conservación de estos ecosistemas,
enfocándose en aumentar la conciencia pública, entender los servicios
ecosistémicos y fomentar la toma de decisiones basada en resultados de ciencia
básica y aplicada. Los humedales albergan una gran diversidad de hábitats y
especies; un caso podría ser el examinar los tipos de polen en capas de turba
extraída de turberas, se aprende sobre los cambios históricos en el clima y la
vegetación a lo largo de miles de años. Los humedales son áreas de escala para
aves migratorias y también residen aves endémicas; por lo tanto, constituyen
recursos valiosos para la educación y la investigación; de otro lado, conocer
mediante investigación la cantidad de carbono almacenado en la vegetación
palustre y en los sedimentos de fondo como en las turberas, será de interés
para conservar el humedal como fuente importante para la lucha contra el cambio
climático.
Como se
deduce de todo lo manifestado, los humedales actúan como “esponjas” naturales,
absorbiendo y almacenando el exceso de precipitaciones, el mayor caudal de los
cursos de agua afluentes; consecuentemente, reduciendo las inundaciones y los
procesos erosivos; durante la época seca liberan el agua almacenada, retrasando
el inicio de las sequías, atemperando el clima local y reduciendo la escasez de
agua. Los humedales están considerados como uno de los ecosistemas más
productivos del planeta, regulan procesos ecológicos como los ciclos del
carbono, nitrógeno e hidrológicos y se reconocen como fuentes de biodiversidad.
Los humedales son importantes espacios de vida y de riqueza cultural, fecundos
en simbolismos y valores espirituales para las comunidades campesinas.
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M. Sc.
Juan Eduardo Gil Mora
mundoandino2005@tahoo.es
Biólogo;
M. Sc. en Ciencia y Tecnología Ambiental, Past Decano del Colegio de Biólogos
del Perú: Consejo Regional XIV Cusco, ex Gerente Regional de Recursos Naturales
y Gestión del Ambiente (GoRe Cusco), Docente Escuela de PosGrado UNSAAC; UAC;
UTEA; UNAP y Consultor Ambiental con Registro SENACE N°436-2019-AGR.












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